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Scaloni une al fútbol argentino tras años de divisiones y fracasos

La historia del fútbol argentino ha estado marcada por divisiones y fracasos en su búsqueda del éxito en torneos internacionales.

Scaloni une al fútbol argentino tras años de divisiones y fracasos
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La historia del fútbol argentino ha estado marcada por divisiones y fracasos en su búsqueda del éxito en torneos internacionales. A lo largo de los años, dos figuras emblemáticas han representado visiones opuestas del juego: César Luis Menotti, quien llevó a la selección a la gloria en 1978, y Carlos Salvador Bilardo, artífice del triunfo en 1986. Aunque nunca existió un enfrentamiento directo entre ambos, sus diferencias han alimentado debates y teorías que han perdurado en el tiempo, hasta la llegada de Lionel Scaloni, quien ha logrado unir a la afición en torno a su figura.

Scaloni, actual entrenador de la selección argentina, se encuentra en un momento significativo de su carrera, cumpliendo 100 partidos al frente de la Albiceleste en la fase de dieciseisavos de final de la Copa Mundial 2026. Su estilo combina la sencillez de un exjugador con la profundidad analítica de un técnico estudioso, lo que le ha permitido cerrar una brecha que parecía insalvable en el fútbol argentino. Desde su llegada al banquillo en agosto de 2018, tras la salida de Jorge Sampaoli, ha cambiado la dinámica del equipo y ha recuperado la confianza de jugadores y aficionados.

El camino de Scaloni hacia el éxito no fue fácil. Su primera experiencia como entrenador fue interina, tras una eliminación dolorosa en el Mundial de Rusia 2018, donde Argentina quedó fuera ante Francia. En aquel momento, la selección se encontraba desorganizada y había un temor sobre el futuro de Lionel Messi, quien buscaba su primer título con la camiseta nacional. Scaloni, que había sido parte del plantel de Sampaoli, sirvió como nexo entre los jugadores y el cuerpo técnico, lo que le permitió establecer una conexión especial con algunos de ellos, incluido Messi.

A pesar de no contar con una amplia trayectoria como entrenador, Scaloni tenía un fuerte vínculo con la selección. Su experiencia como jugador en el equipo que ganó el Mundial Sub-20 en 1997, bajo la dirección de José Pekerman, le otorgó un conocimiento profundo sobre la cultura futbolística argentina. Antes de aceptar el cargo, tuvo una conversación crucial con Pablo Aimar, quien ahora es su ayudante, lo que marcó el inicio de un nuevo ciclo en la selección.

Su primer éxito llegó en el Torneo de L’Alcúdia, donde lideró a una selección juvenil, principalmente compuesta por futbolistas locales, hacia la victoria. Esto le abrió la puerta para dirigir un par de amistosos con la selección mayor, lo que le permitió empezar a establecer su filosofía de juego. Scaloni se alejó de las tendencias del fútbol moderno que priorizaban la intensidad y las transiciones rápidas. En su lugar, optó por un estilo que enfatiza la posesión y el juego asociado.

En su planteamiento, Scaloni ha incorporado a jugadores que no habían tenido protagonismo previo, como Leandro Paredes, Rodrigo de Paul y Giovani Lo Celso, buscando construir un equipo más cohesionado y menos dependiente de las transiciones rápidas. Su enfoque recuerda el estilo de Menotti, rescatando ese juego intuitivo que caracteriza al fútbol argentino, con un fuerte componente emocional y una conexión profunda con la afición.

En una reciente entrevista, Scaloni subrayó la importancia de la pertenencia y el compromiso de los jugadores con la selección. Destacó que el amor por la camiseta debe prevalecer sobre cualquier otro interés, y que esta mentalidad ha sido clave para forjar un grupo fuerte y unido. Aunque reconoce que cada partido es diferente y que cada rival presenta sus propios desafíos, Scaloni ha demostrado que su equipo está preparado para afrontar cualquier situación.

La variedad en sus planteamientos, como el uso de un 5-3-2 ante Países Bajos en los cuartos de final del Mundial 2022 o el 4-4-2 en la mayoría de los partidos, refleja su capacidad para adaptarse y responder a las necesidades del momento. Con esta versatilidad táctica y un enfoque centrado en la cohesión del grupo, Scaloni ha logrado no solo unir a un equipo, sino también a toda una nación que anhela volver a celebrar el éxito en el fútbol internacional.

Foto: @FIFA

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